Geometría de salón y espíritu de mediados de siglo
El ritmo de sus líneas horizontales es testimonio de una auténtica maestría tapicera. Para revestir estas curvas de forma tan uniforme, el cuero ha sido minuciosamente trabajado. Su generoso grosor, que puede alcanzar los 1,6 milímetros, se ha ablandado primero mediante un proceso de batido en barril. Este procedimiento permite que el cuero se adapte a las curvas del sofá, al tiempo que revela el grano natural y profundo del material.



























